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Título : La cristiandad medieval y China, los mundos distantes
Autor : Rojas Donat, Luis M.
Valdés Guerrero, Juan
Universidad del Bío-Bío. Escuela de Pedagogía en Historia y Geografía (Chile)
Palabras clave : CRISTIANISMO-HISTORIA-EDAD MEDIA
HISTORIA MEDIEVAL
IGLESIA-HISTORIA-EDAD MEDIA, 600-1500
NESTORIANOS
CRISTIANISMO Y OTRAS RELIGIONES-CHINA
MISIONEROS-CHINA
CRISTIANDAD
NESTORIANOS
CHINA
MISIONES
MONGOLES
VIAJES
SEDA
Fecha de publicación : 2010
Resumen : De la ignorancia el peor pecado, el más fácil Todo quien se dedica en parte al estudio de la Historia, comprende con cierta claridad que nuestro patrimonio histórico desemboca de una u otra forma en Occidente. La idea occidental se ha convertido en un concepto difuso de ―civilización‖. Pero por lo general debemos apuntar que dentro de esta historia occidental, la peor parte, siempre es la Edad Media. En cambio, la época clásica, la Antigüedad se lleva todos los laureles. Hoy en día enseñamos en las aulas que los fundamentos de nuestra civilización son Grecia y Roma. Nos legaron la democracia y la república, las leyes, los ideales cívicos, etc. ¿Que nos ofrecía la Edad Media al respecto? Oscuridad. No porque la época fuese oscura o porque la noche fuese más larga o porque el terror acobardó a sus contemporáneos. Oscuridad de quienes propusieron tales adjetivos a una época sin embargo brillante. No nos engañaremos. La Edad Media fue una época de guerras endémicas, hambre, pestes, temor de Dios, temor de los infieles, temor al Apocalipsis… temor a los bosques, temor al señor feudal, y muchas veces, temor a lo desconocido, sino la mayoría de las veces. Fue un cambio drástico desde la decadencia de Roma hasta la consolidación del feudalismo medieval (que también es herencia de la Antigüedad). Pero no solamente es empobrecimiento (sin lugar a dudas), sino también génesis. ¿Por qué no vieron los renacentistas que su época no era sino una prolongación de ese Medio Evo? ¿No fue ahí donde surgió el germen burgués? ¿No fue ahí donde nació la Cristiandad y todos los valores que dieron vida a Occidente? A veces Clío ha sido una mujer mal agradecida. Cuanta modernidad ilusionada con una época romana y griega de ideales perfectos. Belleza, artes, ciencias, hasta uno mismo cae en la imaginación de la época clásica como brillante, es de día no de noche. Pero ¿cómo no repararon en que el mismo fenómeno de la historia clásica es un fenómeno medieval? Debemos entonces aceptar que los frailes copistas, los eruditos bizantinos, el genio actualizador árabe son nada más que espejismos. Pero la verdad es que no lo fueron, y la Edad Media lleva todos los galardones de ser nuestra Edad Primigenia. Occidente le debe su propia existencia a diez siglos de una actitud propia del ser humano, el de caerse y volverse a levantar. El genio del hombre medieval es la de encontrarse encerrado por dogmas y supersticiones religiosas, también por limitaciones económicas, técnicas y sociales, pero también la de levantarse, crear e innovar para superar esa noción. Fue el hombre medieval el que inició un levantamiento por la libertad en las ciudades, aprehendiendo derechos antes reservados por la nobleza y el alto clero. Nuestra economía capitalista le debe bastante a la pujanza económica. Y ésta es una creación medieval. Incluso no olvidaremos que el amor que profesamos por nuestras mujeres, y la encantadora forma de la mujer de sentirse una princesa ante su caballero, es una obra medieval. Los países actuales no son ni Roma ni Grecia. Son países que venían gestándose en una concepción que data desde los primeros siglos de nuestra era cristiana, con la inserción cada vez más constante de pueblos bárbaros. Seamos cordiales: germanos. Dio a luz con la caída de Roma en el siglo V, y vio madurar ese retoño que todos vivimos y que llamamos Civilización Occidental. Occidente era un espacio determinado. Pero como puede verse en nuestro título, nuestra investigación trata de cristianismo medieval y China. China es hoy una superpotencia. Lo sabemos. Lo vemos en las noticias, lo vemos en nuestros productos de consumo. China es una civilización milenaria. China es grande, y con mucho, bastante de lo que es Occidente se lo deben a los chinos. Los chinos crearon la brújula, el papel, la imprenta, la invención de la seda, incluso fueron según ciertos autores, la primera economía de mercado. Siglos de dinastías sucediéndose unas a otras, desde que conocimos a Alejandro Magno, no, mucho antes. ¿Y que se le paga? Una ignorancia total en mallas curriculares, oscurantismo cultural inmenso. Con suerte ciertas personas se darán cuenta que los ―monitos chinos‖ no son chinos. Ignorancia inocente. No basta con saber que ésto fue hecho en China, hay que buscar el por qué, el cómo, etc. Tanto desinterés por China que nos lleva a pensar en una idea verdadera. Todos tienen derecho a tener su historia. Pues bien, además todos tienen derecho a que esa historia sea conocida. No quiero aventurar mucho más en los desconocimientos que le regalamos a quienes merecen más respeto y memoria. Pero ¿Quién sabe qué son los mongoles? Quizás una imagen se creará en lo sucesivo. Un hombre bárbaro, mongoloide, sucio, brutal, quizás golpee a su esposa, si es que tiene una, traje de pieles, oscuro, tosco y por ello, conquistaron vastos territorios. Vuelve la ignorancia apresuradamente. ¿Cómo éstos mongoles mantuvieron un imperio por tanto tiempo por pastores y ganaderos de estepas? Si nuestro estudiante relaciona los mongoles con sus antepasados, los hunos, los imaginará cocinando sus alimentos sentándose en ellos. Visten de pieles de ratas y marmotas. Algo de cierto hay en ésto, a veces lo violento, a veces lo brutal. Pero ¿no fueron éstos mismos mongoles capaces de dominar civilizaciones antiguas, millares de ciudades, millones de personas, vestirse de las más finas sedas, recibir todas las riquezas posibles, repartir extensos botines, y lo más importante que nos legaron, ideas? Y aun más cuando esta violencia era clave en su estrategia militar, instaurada por el mismo Gengis Khan: no hay mayor placer que ver a las viudas llorar sus maridos. Debemos levantarnos en contra de la ignorancia. La ignorancia corrompe la civilización. No es de extrañar que cuando más curioso estaba Occidente, fuera en ese momento cuando levantó el rostro e inició su ascenso. La investigación por lo tanto tiene por objetivo reconocer y revelar aquello que tiene el leal derecho de darse a conocer. ¿Qué relaciones existieron entre la Cristiandad Medieval y China? ¿Es importante? ¿Qué hicieron los mongoles en todo ésto? Lo reconozco, si la civilización occidental en la Edad Media nos representa oscuridad, y China no corre mejor suerte, sino peor; y a eso sumamos el sesgo con que vemos a los mongoles, diremos que una investigación que aborde este tema es con seguridad, oscuro. Por ello nos proponemos esclarecer esta historia, una de las más trascendentales de la historia humana. Breve introducción sobre China, muy breve Sabemos que China es milenaria, casi inmortal. No obstante es un semillero de historias brillantes que a la vez necesitan una aclaración. La historia china está dividida usualmente en dinastías. Existen propuestas más modernas algunas influenciadas por el marxismo, acerca de una relación con los movimientos populares fundamentalmente campesinos. Otros relacionados con factores económicos. Pero con seguridad, la historia dinástica es la más conocida. La historia en China comienza precisamente con una historia dinástica. La de Sse Ma Kien. El padre de la historia en China, su propio Herodoto. De esta forma se dieron diversas dinastías, de las cuales las más importantes para el estudio son: la dinastía Han (202a.C−220d.C), la dinastía Tang (618−907), y la dinastía Yuan (1279−1368). En los períodos inmediatamente anteriores a la dinastía Han, la dinastía Chou había conformado una supremacía de un reino sobre el resto de lo que en ese entonces era China. Los chinos comprenden esta época Chou como su época de esplendor clásico. Fue en la dinastía Chou donde los pensadores Confucio, Lao Tse y Mencio desarrollaron el pensamiento moralista chino hasta su cima. La consolidación de una conciencia en común entre los reinos irá aunando voluntades con el deseo de la primacía en una dinastía que reúna y gobierne por todas. De este modo, la última fase de la dinastía Chou es conocida como la de Reinos Combatientes, que entablaron luchas por la primacía definitiva sobre los chinos. Quienes se impongan para los siglos III y II antes de Cristo será la Qin (Ch’in), quienes al mando del príncipe Chêng quien alcanzara la jefatura en el 247 a. de C. en Qin. Los Qin eran el reino más alejado de la cultura antigua china, casi considerados como mediocres primitivos, pero que sin embargo poseían una superioridad militar adaptada a las innovaciones bélicas y técnicas, primordialmente influenciada por los pueblos esteparios. En el 222 a. de C el príncipe Chêng someterá el último de los estados rivales, conformando por fin la tan ansiada unidad china. Desde ahora sería reconocido como Shih-huang-ti, el primer emperador. Y quien daría inicio a la dinastía Qin. Shih-huang inició desde el 238 a. de C las concesiones de feudos. Los feudos eran reconocidos en China y coartaban la influencia de las dinastías, restándoles poder y autoridad. Durante los Chou, la dinastía imperante que a final de período solamente era nominal, nunca pudo terminar con este segmento de la sociedad ni mucho menos erradicar ni expropiar sus territorios. La medida del primer emperador le traería complicaciones por parte de un sector ultra tradicionalista de la nobleza y de varios de los antiguos reinos. Shih-huang-ti realizaría trasplantes de población de una región a otra para conformar y repartir a sus disidentes. Lentamente la conciencia de unidad y pertenencia como chinos se iría conformando en China, hasta desarrollar finalmente la idiosincrasia que los caracterizaría en la dinastía Han. Más tarde tras la ineptitud de los sucesores se iniciaría un período de confusión entre los feudos que buscaban reivindicar su autonomía e influencias, y particularmente entre la nobleza gubernamental. Desde el 202 a. de C los Han darán impulso a un nuevo período, mas consolidado dentro de la civilización China. El pensamiento de los pensadores moralistas chinos llegaría a un nivel más maduro dentro de la nobleza, las capas ociosas y particularmente los empleados públicos. El crecimiento y la consolidación del poder en el emperador permitirán ampliar el rango de defensa y recursos de que se disponga una dinastía para la defensa. Dentro de los chinos, ya consientes de su unidad, se conformó una antítesis semejante a la del griego con los bárbaros, o la del cristiano con los paganos. Luego fuera de China, particularmente en el norte y oeste, serán las estepas las tierras de los bárbaros. Y al igual que los germánicos, los Hsiung-nu, los Yueh-chih, los Jurchen serán comprendidos como pueblos bárbaros. El más importante y temible eran los Hsiung-nu. Quienes no son otros que los hunos que asolaron Occidente en los siglos III y IV de nuestra era. Desde entonces se desarrollará una relación muy estrecha entre los chinos y éstos bárbaros, antepasados de los mongoles. Las semejanzas respecto a ésto entre ambas civilizaciones, occidental y china, es innegable. Ya comprendidos la etapa imperial y con los pasos y rutas comerciales expeditas mediante la presión militar y repetidas incursiones, la Ruta de la Seda garantizará los contactos entre ambas partes con regularidad y mientras lo posibilitarán las circunstancias. ―numerosas monedas romanas de oro y plata, se han encontrado en territorio asiático, demostrando el gran flujo comercial entre los dos imperios. El contacto entre Occidente y China siempre estuvo determinado por el control del Asia Central. Las regiones del Asia Central estaban ubicadas en estepas interminables, desiertos fríos y hostiles, pero amparados por una serie de oasis y ciudades que permitían recorrer una ruta atravesando el Gobi, el Turkestan y la Sogdiana para llegar al Mar Caspio, rodearlo ya sea por Rusia o Persia y ya en el Mar Negro dirigirse hacia Bizancio y Roma. Para los romanos lo más apetecido era la seda. Los chinos ya habían desarrollado la domesticación de las orugas de seda para la confección textil. La seda era tan apetecida en Occidente que tenia misma o incluso mayor valor que el oro. Es sabido que en tiempos de Tiberio, China intenta acaparar todo el oro por medio de los intercambios comerciales, provocando una gran debacle económica, tras lo cual Tiberio ordena la prohibición de intercambio. Los chinos por este período incluso se atreven a realizar periplos en el mar, llegando hasta Insulindia, India y África, trayendo todo tipo de materiales preciosos, perlas, marfil e incluso un rinoceronte. Desde los siglos II y III d.C. se viene orquestando el contacto entre China e India, tan importante para la difusión del budismo y para la creencia china, carente de sustento metafísico cohesionado. Hay informaciones también de cómo las guarniciones chinas, cerca de Fergana donde cumplieron campañas habrían entrado en combate con grupos compactos bien protegidos, acaso las legiones romanas. Ya en el siglo III de la era cristiana, la caída de los Han cerrará nuevamente el contacto de la Ruta de la Seda entre Occidente y Oriente. Se sucedieron tiempos de inestabilidad y descontrol del área de los oasis y del Asia Central que bloquearon la ruta. Se suceden las dinastías Tsin, Sui, Tang y Sung intermediadas muchas de éstas por períodos de anarquía, inestabilidad y sin control definido, muchas veces pugnas entre regiones y noblezas por el liderazgo. China no desistirá de sus relaciones comerciales con el exterior, ―la porcelana de Sung se hizo muy estimada y se exportó en cantidad al Japón, las Filipinas, Indochina, la India y Siria; Hubo ejemplares que incluso llegaron a algunas partes de África. Los mongoles Entre los siglos III y IV además se produce la llegada de pueblos del norte que invadiendo la zona del Huang-ho tomaron China del Norte bajo su influencia, provocando un éxodo general hacia el sur, lo que resulta algo curioso ya que este acto es muy semejante y sucede casi paralelamente a la caída de Occidente por los reinos germánicos. Al igual que allá, los recién llegados conforman en realidad una minoría dirigente que se impregna de una civilización técnica y culturalmente superior y más desarrollada. Este mal llamado período chino medieval, mediará hasta la llegada de los mongoles en 1260, con Gengis Khan. Finalmente el siglo XIII verá surgir entre los mongoles de las estepas de Mongolia el personaje de Temujin, nuestro universalmente conocido Gengis Khan. Unificando las tribus turanias y en sucesivas batallas durante 20 años finalmente convocó un kuraltai, una asamblea de jefes, donde les informó de su régimen. Desde ahora todos eran mongoles, hermanos, conformados como una sola nación antes abatida entre reyezuelos y guerras, Gengis les proponía así la conquista de la humanidad. Más adelante, los mongoles serían reconocidos por su crueldad extrema, y se dirigirían sus ataques y ampliarían su imperio en todas direcciones de la tierra. Atacaron China en 1209, sus territorios límites eran la Gran Muralla China, y ésta era la división entre China y sus bárbaros. Los mongoles atravesaron la Gran Muralla y asediaron sistemáticamente las ciudades, en gran medida su principal ayuda fue la tecnología que los mismos chinos les preverían y que tan importantes serían para sus consecuentes conquistas en Asia occidental. Una vez derrotados y sometidos los chinos, los mongoles se dirigieron hacia el Oeste, llegaron a la Bactriana, y el Turkestán, asolaron Persia y los Estados Rusos más allá del Caspio. Preparando su ataque a Europa cristiana Gengis Khan fallece y por ley del kuraltai de sucesión se ordena a todos los orkhones, los generales, al retorno para la elección de un nuevo emperador. La llegada de los mongoles a la historia supondría grandes repercusiones, al igual que los hunos, repercutirían a lo largo del mundo en los movimientos de muchos pueblos nómades y en las migraciones de poblaciones enteras que huían de su terror. En el Asia Central los tártaros y los merkit fueron exterminados como prueba de su fuerza descomunal. Bagdad una ciudad ricamente constituida desde la Antigüedad fue destrozada y sus habitantes mutilados o exterminados, muy pocos habrían sobrevivido entre la gracia que producía para los mongoles el sufrimiento de los débiles. En palabras de Gengis Khan; preguntándole a uno de sus capitanes que era lo que podía proporcionarle mayor placer, éste respondió ―Cazar con halcón en la estepa, un día claro, jinete en un buen caballo que me lleve a todo galope — No —replicó el kan—, el mayor placer para un guerrero es aplastar a los enemigos con los pies, quitarles sus caballos y riquezas y oír los lamentos de sus mujeres desoladas‖. Este pensamiento tan radical y extremo de hacer la guerra era fundamental en todo su proyecto. Prácticamente donde se dirigieron, las poblaciones escuchaban con terror su anunciamiento. En verdad, para los cristianos debieron ser señales fuertes del fin del mundo: éstos sólo podían ser hijos del demonio. Fue gracias a los concejeros chinos que los mongoles se dispusieron a mejorar y pensar en las vías de comunicación y en las postas que establecerían de extremo a extremo de su territorio, prácticamente el mayor imperio conocido por la humanidad hasta ese entonces. ―las mujeres no deben combatir —dice Gengis Khan—, pero pueden ayudarnos a dando albergue a los correos que nos traigan las noticias‖, ésto sería de vital importancia en su empresa, debido a la gran cantidad de distancias que debían comprender, territorios que mantener sometidos y la necesidad de comunicarse prontamente. El sistema de postas garantizó la comunicación de una parte extrema del territorio a otro. Fue sin duda a estas postas y a la ruta de los oasis que Marco Polo pudo ayudarse a realizar su empresa, ya en tiempos de Kublai Khan. Por lo pronto Gengis Khan fue compasivo con las órdenes religiosas, por muy variadas que sean: jefes de todas las sectas, predicadores, monjes, personas que viven retiradas rezando, cantores de las mezquitas, curanderos, y los que lavan los cadáveres, estaban exentos del publico servicio‖, lo que era el deber de todo mongol, el servicio militar. Esta idea no era desconocida por los chinos que permitían a los monjes y sacerdotes cumplir con sus votos hasta las repercusiones religiosas del siglo IX. Muerto Gengis Khan, su sucesor, Ogodei, se dirigió en todas direcciones; una de sus hordas atacó Europa. Los cristianos fueron tomados desprevenidos, atacaron rápidamente Kiev y los estados rusos, se adentraron en Hungría y parecía ser que hasta el Atlántico no habían más limites que la propia decisión, acaso una repetición de Atila. El Papa predicó una cruzada contra éstos ―nuevos ministros del Tártaro‖, de donde surgió el sobrenombre tártaros para los mongoles. La muerte de Ogodei supuso el retorno de sus generales Batu y Subotai, encargados de las campañas. El imperio comprendía en ese entonces desde el paralelo 30 este de Greenwich hasta el 130 este, lo que es en extensión superior a un cuadrante de la órbita terrestre. Ya vimos como se ayudaron de las postas para la mantención de tan vasto territorio. El interior conoció una gran paz por algún tiempo, paz que pudo garantizar las comunicaciones y los viajes y posibilitar el uso nuevamente de la Ruta de la Seda. Este gran espacio permitió la circulación de mercancías e ideas que sin el gobierno y el apaciguamiento de los múltiples estados sometidos por los mongoles no hubiesen sido posibles. ―China ya no estaba políticamente desligada del Asia occidental y de Europa; era sencillamente un fragmento de un dominio que se extendía de Corea al Danubio. Esta gran unidad significará una gran ecúmene mongola, de todos puntos vendrán viajeros a la capital del gran Khan.‖ Mientras los árabes, venecianos y rusos se dedicaban al negocio en los puertos de China y penetraban en el Gobierno mongólico —un ruso obtuvo el primer puésto en los exámenes metropolitanos de 1321— los chinos y los mongoles se introducían en Persia y Europa. En verdad, era el Heartland completamente controlado, el sueño que persiguió Hitler. Fue en esta época que la presencia de Marco Polo nos grafica como los mongoles garantizaron la tranquilidad del imperio: ―Sabed- dice- que de Kambalik salen numerosos correos: unos se dirigen a unas provincias, otros a otras. Todos conocen su ruta. Los mensajeros que salen de Kambalik saben que cada veinticinco millas encontraran unas casas de postas y que en cada una de ellas hay siempre preparados de trescientos a cuatrocientos caballos ensillados, a disposición suya. Cuando se trata de lugares deshabitados las casas de posta están algo más separadas entre sí, distando de treinta y cinco a cuarenta millas unas de otras. En conjunto, son unos doscientos mil caballos los que, en los dominios del Gran Señor, están siempre dispuéstos a partir. Entre una y otra posta hay alquerías escalonadas cada tres millas, en las cuales hay mensajeros dispuéstos a salir corriendo, trasladando ordenes de una a otra. Llevan un cinturón de campanillas que al correr tintinean y avisan con antelación al relevo que debe sustituirle. Por este procedimiento el Gran Señor recibe, en un día y una noche, noticias que ocurren hasta a diez jornadas de distancia‖. Evidentemente la conectividad servirá además como una opción de entrada de nuevos cultos que por la inseguridad de las rutas no se sentirán impulsadas a dirigirse al interior con fuerza. ―El islamismo, el cristianismo néstoriano y el catolicismo romano penetraron todos en China durante los Yuan. Los dos últimos se marchitaron a partir de 1368, en parte a causa de que tenían pocos partidarios, y en parte porque fueron cortadas sus comunicaciones por mar y tierra con las sedes centrales de su poder en Bagdad y Roma. Con todo el problema de investigación se ve bastante oscuro. Muchas veces fui consultado del tema de mi investigación. Mi única respuesta era el mismo título. Era demasiado complicado explicar algo de lo cual existe tanta ignorancia. No se puede culpar. Somos desagradablemente ignorantes. Pero a los rostros extrañados y retorcidos, le sumaba un ―tiene relación con Marco Polo‖, a lo que una respuesta con un ―haaa‖, satisface, no del todo el diálogo. Me permito adelantar, sin embargo, que esta época y fenómeno que investigué es con gran satisfacción, uno de los más importantes y gratificantes que he abordado. No fue hasta que desvelé mis ojos que descubrí a Marco Polo, Willem de Ruysbroeck, Giovanni di Pian del Carpine, Giovanni de Marignolli, Xuanzang, Fa-Hsien, Alopen, Rabbán Sawma y tantos otros, su mayoría desconocidos que me permitieron aventurar y revelar lo importante para nuestra historia universal, fenómeno tan brillante, y arriesgado. No menos fue la emoción de descubrir sus fuentes. El mundo no existiría sin todo cuanto hicieron éstos hombres y en particular los mongoles. Me he empeñado en demostrar dichas relaciones y me apresto a exponerla de la forma más sencilla y cordial posible. So pena de parecer inexperto, ésta es mi investigación.
Descripción : Memoria (Profesor de Educación Media en Historia y Geografía) -- Universidad del Bío-Bío. Chillán, 2010.
URI : http://repobib.ubiobio.cl/jspui/handle/123456789/1853
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